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domingo, 30 de octubre de 2011
viernes, 28 de octubre de 2011
jueves, 1 de septiembre de 2011
Gafas de cabello humano
El reciclaje puede llegar hasta límites insospechados. El estudio de diseño Swine acaba de lanzar un nuevo modelo creado a partir de cabello humano y bioresina que, además de la excentricidad misma de las gafas, es biodegradable y por tanto, no perjudica al medio ambiente.
La industria de la belleza en Reino Unido importa cada año unos siete millones de kilos de cabello humano destinado, principalmente, para realizar pelucas y extensiones. Sin embargo, el estudio de diseño Swine ha decidido que el cabello no solo sirve para estar en la cabeza, sino que puede ser un material estupendo para crear complementos. En este caso han decidido utilizarlo como base para crear estas curiosas gafas de sol, aunque su uso podría extenderse a otros muchos accesorios con una dureza similar, como broches, peinetas, etcétera.
La nueva colección creada por Swine utiliza cabello humano y bioresina para conseguir compactar todo y fabricar una pasta que sirve como montura para las gafas. Como han explicado desde la empresa, "el pelo humano es un material viable y renovable". Además de ser biodegradable, han explicado que para endurecer y crear las gafas no se utiliza ningún tipo de sustancias dañinas para el medio ambiente, siendo "100 % biodegradables".
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Grandes capitulos de la radio en la argentina (*)
Con una historia de pioneros, la radio surgió en el país y en el mundo casi al mismo tiempo. Hoy, celebramos noventa años de sonidos parecidos a los sueños.
Desde aquella noche mágica del 27 de agosto de 1920 ya pasaron 90 años de radio en la Argentina. En aquel momento, un puñadito de audaces, con un transmisor de 5 vatios de potencia, con un micrófono para sordos ubicado en el paraíso del teatro Coliseo y con una antena ubicada en la cúpula de la casa de remates ubicada en Cerrito y Charcas, transmitieron la ópera Parsifal, de Richard Wagner, y dejaron para los tiempos la constancia de la transmisión inaugural.
Los cuatro principales autores de la proeza eran amigos, chicos bien del Barrio Norte, radioaficionados todos, melómanos de condición. Enrique Telémaco Susini ya era médico especializado en otorrinolaringología, vinculado a la Armada y en tal condición, al final de la Primera Guerra Mundial, viajó a Francia enviado a estudiar los efectos sobre las vías respiratorias de los gases asfixiantes y paralizantes utilizados durante la contienda. Desde Europa regresó con equipos de radiocomunicaciones de rezago, que resultaron la base de los equipos. Lo secundaban sus amigos Miguel Mujica (además sobrino, de 18 años), Luis Romero Carranza y César Guerrico. Pero hay otros nombres que contribuyeron a la hazaña inicial: los radioaficionados Bellocq y Ricaldone, Ernesto Pita Romero e Ignacio Gómez Aguirre, entre otros. Por sus manías y genialidades en relación a materias por entonces tan desconocidas y, especialmente, por su costumbre de andar tendiendo cables por las alturas, recibieron el mote de “los locos de la azotea”.
Se calcula que la irradiación de la ópera desde el Coliseo llegó a apenas cincuenta radios a galena, existentes en Buenos Aires y ubicadas a no más de diez kilómetros del lugar. Aunque no fue la primera transmisión en el mundo –el norteamericano David Sarnoff y el italiano Guillermo Marconi ya lo habían experimentado 71 días antes del 27 de agosto–, se considera que la de los locos de la azotea, llamada LOR Radio Argentina, fue la primera emisora pensada en términos de difusión permanente y con propósitos de continuidad artística. Porque volvió a salir el 28 de agosto y en días sucesivos, conformando algo parecido a una programación.
Cada miembro del cuarteto de pioneros se destacó en lo suyo. Romero Carranza, también médico, fundó en los años 30 la primera fábrica de celuloide virgen para cine y patentó antes que la RCA Victor de los Estados Unidos un sistema de grabación de sonido para películas. Sobre la casa de remates Guerrico y Williams, propiedad del padre de César Guerrico, se sostuvo, a partir de 1922, la primera antena de madera de Radio Argentina. Miguel Mujica fue ministro de Comunicaciones del presidente Frondizi y a él se le debe en 1961 la instalación del primer sistema de coaxiles. Todos eran cultos e inquietos, pero Susini fue, por sus amplios conocimientos y variados intereses, un renacentista de su tiempo. Pianista desde chico, conocedor profundo de la música clásica y la ópera, compartió el ejercicio de la medicina con la dirección de teatro, ópera y zarzuela, fundó también la primera empresa de telefonía de larga distancia que luego vendió a la transnacional ITT. En 1930 impulsó la creación de Lumiton, uno de los primeros estudios de cine en la Argentina, del que a partir de 1933 salieron algunas de las primeras películas sonoras del cine nacional, como Los tres berretines (tango, fútbol, radio). Años después, en 1951, aparece manejando cámaras en Plaza de Mayo en lo que fue la transmisión inaugural de la televisión argentina. Tipos completos como Susini y sus muchachos amigos, con algo de aventureros, notable sentido estético y mucha imaginación que suplía la natural y eterna falta de recursos, establecieron los pasos iniciales de la radiofonía.
CarlosUlanovsky.Periodista y escritor
(*) extraido de revista Caras y Caretas.
(**) artículo del año 2010.
>>Caras y Caretas | La revista de la Patria<<
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miércoles, 31 de agosto de 2011
¿Por qué crecen más rápido las uñas de las manos que las de los pies?
Las uñas de las manos crecen a un ritmo de 4 centímetros al año, al menos el doble de rápido que las uñas de los pies. Ello se debe a que las de las manos sufren más desgaste, ya que se utilizan, por ejemplo, para abrir latas, cajas u objetos, y también para rascarse, por lo que necesitan reponerse antes.
Con todo, la velocidad de crecimiento varía mucho entre unas personas y otras, en función de la herencia genética, el sexo, la edad y, por supuesto, el desgaste debido al uso. También influye la época del año: en verano, las uñas crecen sensiblemente más deprisa que durante las otras estaciones.
Con todo, la velocidad de crecimiento varía mucho entre unas personas y otras, en función de la herencia genética, el sexo, la edad y, por supuesto, el desgaste debido al uso. También influye la época del año: en verano, las uñas crecen sensiblemente más deprisa que durante las otras estaciones.
(vía Muy Interesante, By Ernesto Maidana. Para TercerMundo Radio 91.9fm - Santa Fe - Arg.)
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jueves, 14 de abril de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
domingo, 5 de septiembre de 2010
El manifiesto Pesoa (*)
Desde las sierras cordobesas, el conductor Quique Pesoa se despacha y nos cuenta su modo de buscar las grietas por donde colar buena radio.
Por Quique Pesoa
Tiene razón el Bigote Acosta: tecnológicamente, los medios se han desarrollado a una velocidad vertiginosa. No así el mensaje, que está para atrás en cuanto a su contenido. Los periodistas y comunicadores somos cada vez más berretas y vacíos y, lo que es peor, somos pocos los que nos damos cuenta. El resto ha naturalizado esta situación. Encima desconocemos absolutamente las nuevas herramientas. Ni contenido, ni continente. Ni fondo, ni figura. Y hace noventa años que venimos haciendo radio. Esto, sin duda, es otra derrota.
Tuve la suerte de conocer a Fidel. Me/nos dijo que el sistema está hipertrofiado y hay que buscar las grietas que tiene para colarnos como ratones.
Estoy en San Marcos Sierras desde hace seis años. A 150 km al NO de Córdoba capital. Tengo una hostería, La Merced, que recomiendo. Armé aquí un estudio de audio y radio que me acompaña desde hace mucho tiempo. Incorporo todo el tiempo buenas tecnologías. Para el que entiende: Neumann, Manley VoxBox, Imacs, Pro Tools, etcétera.
Anécdota. Hace un tiempo ya, en un reportaje, el finado Guinzburg le pregunta a mi amigo Eduardo Aliverti qué haría si tuviese una radio. Contesta: “Lo repatriaría a Pesoa”. Usa, con buena intención, “repatriaría”. Claro, Pesoa se fue de la patria, sacó los pies del plato, se fue de Buenos Aires, está, como dijo el sabio Alexis Dolínades, “jugando al ermitaño”. Es decir, prácticamente es un nuevo desaparecido.
Contesto enojado: “En el interior también hay cosas que hacer, aunque la fama te sea esquiva, y queden lejos los martines fierros”. En una provincia feudalizada, con la pata de la Iglesia cuatrocientos años sobre la cabeza de la gente, el clientelismo político, la dependencia y el miedo... Ya lo creo que hay mucho por hacer.
Tengo una antena sobre la hostería, un transmisor M31 de apenas 40 watts que alcanza para que me escuche todo el valle y me odie parejo. ¿Por qué? Porque opino. Simplemente eso. Opino. Y aquí, la opinión, como concepto, no está bien vista. Hay mucho para intentar cambiar este estado de cosas. Para tratar de despertar el albedrío, que de por sí es libre. Falta pensamiento independiente, propio, personal.
Hace unos cuatro o cinco años llegó la banda ancha. Al principio la usaba como enlace con Radio Nacional Córdoba para hacer, desde mi casa, vía Internet, un programa semanal, El desconcierto del domingo, tres horas en un horario, de 11 a 14, por el que nadie se pelea ni discute. Sólo hace falta una compu común con un programita llamado Opticodec.
Un día llama un tipito de Firmat, Santa Fe, preguntando si podía bajar el programa y ponerlo al aire en su FM local. Preguntó cuánto costaba. Dije que nada. Que gracias por difundirlo. Hoy hay más de 110 emisoras que repiten El desconcierto en efeemes diseminadas por todo el país. No vivo de esto, no vendo publicidad. No es negocio y justamente eso es lo que lo mantiene a salvo de los Gollán, Vila, Manzano, Eurnekian y toda esa prole. Descubrí una grieta. La estoy usando. Sólo me preocupo por los contenidos. No es poca cosa.
( * ) nota extraida de http://www.narrativaradial.com/
Por Quique Pesoa
Tiene razón el Bigote Acosta: tecnológicamente, los medios se han desarrollado a una velocidad vertiginosa. No así el mensaje, que está para atrás en cuanto a su contenido. Los periodistas y comunicadores somos cada vez más berretas y vacíos y, lo que es peor, somos pocos los que nos damos cuenta. El resto ha naturalizado esta situación. Encima desconocemos absolutamente las nuevas herramientas. Ni contenido, ni continente. Ni fondo, ni figura. Y hace noventa años que venimos haciendo radio. Esto, sin duda, es otra derrota.
Tuve la suerte de conocer a Fidel. Me/nos dijo que el sistema está hipertrofiado y hay que buscar las grietas que tiene para colarnos como ratones.
Estoy en San Marcos Sierras desde hace seis años. A 150 km al NO de Córdoba capital. Tengo una hostería, La Merced, que recomiendo. Armé aquí un estudio de audio y radio que me acompaña desde hace mucho tiempo. Incorporo todo el tiempo buenas tecnologías. Para el que entiende: Neumann, Manley VoxBox, Imacs, Pro Tools, etcétera.
Anécdota. Hace un tiempo ya, en un reportaje, el finado Guinzburg le pregunta a mi amigo Eduardo Aliverti qué haría si tuviese una radio. Contesta: “Lo repatriaría a Pesoa”. Usa, con buena intención, “repatriaría”. Claro, Pesoa se fue de la patria, sacó los pies del plato, se fue de Buenos Aires, está, como dijo el sabio Alexis Dolínades, “jugando al ermitaño”. Es decir, prácticamente es un nuevo desaparecido.
Contesto enojado: “En el interior también hay cosas que hacer, aunque la fama te sea esquiva, y queden lejos los martines fierros”. En una provincia feudalizada, con la pata de la Iglesia cuatrocientos años sobre la cabeza de la gente, el clientelismo político, la dependencia y el miedo... Ya lo creo que hay mucho por hacer.
Tengo una antena sobre la hostería, un transmisor M31 de apenas 40 watts que alcanza para que me escuche todo el valle y me odie parejo. ¿Por qué? Porque opino. Simplemente eso. Opino. Y aquí, la opinión, como concepto, no está bien vista. Hay mucho para intentar cambiar este estado de cosas. Para tratar de despertar el albedrío, que de por sí es libre. Falta pensamiento independiente, propio, personal.
Hace unos cuatro o cinco años llegó la banda ancha. Al principio la usaba como enlace con Radio Nacional Córdoba para hacer, desde mi casa, vía Internet, un programa semanal, El desconcierto del domingo, tres horas en un horario, de 11 a 14, por el que nadie se pelea ni discute. Sólo hace falta una compu común con un programita llamado Opticodec.
Un día llama un tipito de Firmat, Santa Fe, preguntando si podía bajar el programa y ponerlo al aire en su FM local. Preguntó cuánto costaba. Dije que nada. Que gracias por difundirlo. Hoy hay más de 110 emisoras que repiten El desconcierto en efeemes diseminadas por todo el país. No vivo de esto, no vendo publicidad. No es negocio y justamente eso es lo que lo mantiene a salvo de los Gollán, Vila, Manzano, Eurnekian y toda esa prole. Descubrí una grieta. La estoy usando. Sólo me preocupo por los contenidos. No es poca cosa.
( * ) nota extraida de http://www.narrativaradial.com/
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